sábado

A lo mejor no es suficiente





He dejado de contar los versos
que hay entre tu cama y la mía.

He dejado de esperar que vuelvas,
he dejado de esperar 
que me nombres con luz 
en vez de con saliva.

He dejado de esperarte.

He dejado de aguardar tus dedos 
sobre mi espalda,
he dejado de alojar fantasmas,
he dejado de buscar la carne
en un anémico deseo.

He dejado de aullarle a los kilómetros
y a los silencios,
he dejado de venerar los límites
y perfilar el dolor.

Renuncio a romperme.

Renuncio al corazón esquelético,
renuncio a tener que bajar la voz,
renuncio a todo lo que debo mirar a oscuras.

Renuncio si no estás dispuesto a gritar mi nombre,
renuncio si no quieres buscar tu centro
en el centro de mi cuerpo,
renuncio si buscas el precio, la fecha de caducidad,
la etiqueta.

Renuncio si persigues en mí
el sudor, la piel caliente,
el escenario encendido,
renuncio a la ceniza,
renuncio a seguir teniendo
lo que no he tenido,
renuncio a que se baje el telón.

A lo mejor no es suficiente
que estés cerca.
A lo mejor no es suficiente
que estés.

A lo mejor no es suficiente.




miércoles

El hogar del gamusino




De qué hablamos
cuando hablamos de dolor.

¿Se parece algo a esto?

¿Era dolor también 
cuando solo me ardía el alma?

No quiero saber qué tengo dentro,

no quiero,

no quiero rasparme la piel y ver
una luz que llora
porque no sabe 
cómo nacer,

no quiero sentirme tanto,
sentirme tan vacía,
tan llena de sangre roja y fluidos
y desorden,

no quiero tocarme por dentro,

no quiero verme,

no quiero pastillas,

no quiero más despedidas,

no quiero sillones de espera,

no quiero esperar a nadie,

no quiero arrugar el tiempo entre las manos,

no quiero anhelar ser yo,

no quiero que nada ni nadie me recuerde

que hay un final.

No quiero que me recuerden

'se te van a picar los dientes,
vas a engordar,
vas a morir joven,
vas a morir sola,
probablemente
nunca van a amarte
como te mereces,
no vas a tener tiempo suficiente,
van a ver de ti, siempre,
siempre,
tu segundo cuerpo,
tu esqueleto de versos,
nunca van a conocerte,
van a conocer de ti,
únicamente,
el cadáver dorado
de tus poemas'.



martes

Sobre corazones viscosos





Quieres que alguien te nombre,
que alguien te diagnostique viva,
quieres que la herida
deje de crecer hacia dentro.
Ahora que las calles de Madrid quedan lejos,
que buscas otros bares a los que besar
los fines de semana,
ahora que te sientes 
tan incierta y tan irreal
y nadie es un buen lugar
en el que quedarte.
Ahora que puedes comprobar
cómo todas las promesas 
te dejaron un corazón viscoso y hambriento
latiendo en el paladar.
Ahora que no tienes ningún cuerpo
sobre el que dibujar una ciudad
a la que huir.

Ahora que solamente buscas,
quizás buscas,
simplemente,
alguien
que sepa ver más allá,
que te coja de la mano
y sepa mirar,
mirar contigo,
más allá.







domingo

Ábrete, flor





Volverás a marcharte.
Volverá a perseguirte 
lo que no tienes. 
Buscarás espejos
en otras pieles.
Serás pájaro azul
en un corazón de ceniza.
Serás sexo en carne viva.
Siempre habrá un tren
en los raíles de tu sueño.
Siempre habrá un tren
sin pasajeros.

No habrá pulso.
No habrá contenido.
Solo lenguas.
Solo fotografías instantáneas.
Solo relámpagos.
Solo exceso.
La puerta se cerrará,
al ritmo de un pestañeo,
mientras te vas abriendo
como una flor.

Aguardarás la luz, 
como siempre,
preguntarás por la luz,
creerás sentir la luz,
tragarás la aguja de la ausencia,
estarás sintiendo el rugido en el estómago,
sintiendo el estómago 
en cada parte de tu cuerpo,
sabiendo 
que ya vendrán las ratas
a roer los flecos de tu alma.
No escribirás más poemas.
Todos los poemas 
serán en tu sangre,
todos los poemas
te escribirán a ti.

Buscarás el animal.
Cerrarás los labios.
Los ojos.
Te abrirás.

Te mirarán.

Se hará el silencio.
Y la belleza.