lunes

Amar el contraluz






Estar viva no me basta.

La noche se me queda pequeña
y sus calles son el eco de una caracola 
que recuerda el mar
en una habitación azul.

Meto un dedo en mi alma para tocarla.

Quiero saber que existo,
que puedo amar y existo,
que tiene sentido abrir los ojos 
y beberse la luz de un trago,
que tiene sentido permanecer
y no cerrarlos.

Abro las piernas del cielo.

Dios mío, quiero quedarme,
quiero apretar los versos contra mi pecho
y quedarme,
quiero tener un instante
al que poder regresar,
un escenario en sus ojos,
unos ojos a los que poder llamar
'sus ojos'.

Abro las piernas del cielo
y enseño los dientes.

Necesito ese temblor,
necesito ese huracán,
necesito ese instante en mí, 
necesito ser eso
que me desborda,
necesito tener todo eso
sin poseerlo,
necesito esperarlo,
necesito besarlo,
necesito amarlo con sudor, dolor y esperanza,
necesito los labios hirviendo,
necesito las manos extendidas,
necesito vivir con todo eso, 
poder decidir
cuándo perderme en todo eso,
porque sigo respirando
solo por estar aquí 
y sentirme 
de ese modo:
dulcemente incompleta,
tormenta 
bajo un cuerpo 
desnudo
y expectante.




domingo

Y tú buscabas el mar






Nadie ha escuchado a tus versos gemir
esta noche.

Nadie lo ha visto
tras tus ojos:

El aplauso.
La soledad en la garganta.
La repetición de latidos sudorosos
y manos frías.
El alfabeto ronco bailando
sobre tu lengua azul.
El peso del silencio
en tus venas.
Las canciones intentando hacer pie
sobre tu alma tatuada 
de estrellas fugaces.
Las ganas de saltar.
La necesidad de quedarte.

En el fondo de la madrugada
buscaste un mar
al que lanzar tu corazón desbocado.
Una vez más,
solo encontraste arena.

Tú solo querías estar
en ti, 
abandonar el exilio,
enjuagar la lágrima.

Tú solo querías
santificar la noche,
honrar a tu cielo y a tu infierno,
matar el miedo,
cometer actos impuros.

Tú solo querías
abrir los ojos 
y seguir,

no hacia delante,
hacia arriba,

abrir los ojos de par en par

y seguir 

y seguir

y seguir

y no mirar atrás
y que esta vez
no sucediera:

Al final del túnel
no había luz
sIno sábanas revueltas.



Flores (en un cuerpo mojado)






Me refiero a estar hambrienta

me refiero a plantar estrellas
sobre la tierra

me refiero al amor
en esas otras yo
que han amado

el amor
en todas estas yo
que no han amado nunca

el amor
en este yo
que no querrán conocer nunca.


El amor cuando se apaga el micrófono.

El amor detrás del escenario.

Del poema.

De la piel.

Me refiero a que no quiero metáforas.
No quiero perros salivando
sobre mis versos calientes.

Que la herida no se reproduzca, por favor,
que no vuelva a dejarme el alma olvidada
en cualquier esquina
de una noche cualquiera
en cualquier bar,
que la herida esta vez
no vuelva a agrandarse sobre mí,
que la herida no termine
gobernando lo que siento.

Que se acabe el ruído.

Que se acabe 
lo que no va a empezar nunca.

Que se marchen TODOS,

todos

los que no vayan a quedarse.

Que sus ojos 
se giren hacía mí
y me busquen 
donde no puedan alcanzarme,
que sus bocas
me deshuesen el alma
y muerdan mi sexo 
en el poema.

Que el poema 
extienda sus brazos sobre el vacío
y ellos nunca lleguen a entender
qué es
lo que me duele tanto.



jueves

Quiero más.




Quiero más.

Más tiempo. 

Más abrazos. 

Más caricias.

Besar más luces.

Quiero que me amen más. 

Quiero amar más.

Quiero estar más cerca. 

Más poesía 
y menos palabras.

Más soledad 
y sentirme menos sola.

Más respuestas.

O quizás más preguntas.

Quiero que tú seas la respuesta a alguna de ellas.

Quiero más caminos.

Más inicios.

Más verdad.

Más susurro.

Más paz.

Más belleza.

Más alas a las que agarrarme.

Más miradas en las que perderme.

Más corazones introduciéndose en mi útero. 

Quiero más.

Más de mí.

Más de ti en mi.

Más adentro.

Quiero más motivos para seguir teniendo esperanza.

Más flores para llenar de pétalos la tormenta.

Más cordones umbilicales que me unan al mundo.

Quiero que esto empiece.

Quiero que empiece y no acabe nunca.

Quiero más saliva para escupirle a la muerte.

Quiero tener más formas de vencer a la muerte.

Quiero sentir más.

Quiero ser más.

Quiero más vida.

Quiero que me pertenezca más mi vida.





martes

Me miran con asco porque están vacíos







Me miran con asco
porque están vacíos,
porque están cerca,
porque respiran la paz,
porque contienen la calma.

Yo agacho la mirada.

La ciudad me busca los ojos.

La ciudad es ácida en mi cuerpo.

Todo es ácido en mí.

Tiembla.
Tiemblo.

Abro la boca 
para expulsar el temblor.


QUIERO CURARME.


La luz se agolpa 
al otro lado de la puerta.

Apuro los márgenes.



sábado

A lo mejor no es suficiente





He dejado de contar los versos
que hay entre tu cama y la mía.

He dejado de esperar que vuelvas,
he dejado de esperar 
que me nombres con luz 
en vez de con saliva.

He dejado de esperarte.

He dejado de aguardar tus dedos 
sobre mi espalda,
he dejado de alojar fantasmas,
he dejado de buscar la carne
en un anémico deseo.

He dejado de aullarle a los kilómetros
y a los silencios,
he dejado de venerar los límites
y perfilar el dolor.

Renuncio a romperme.

Renuncio al corazón esquelético,
renuncio a tener que bajar la voz,
renuncio a todo lo que debo mirar a oscuras.

Renuncio si no estás dispuesto a gritar mi nombre,
renuncio si no quieres buscar tu centro
en el centro de mi cuerpo,
renuncio si buscas el precio, la fecha de caducidad,
la etiqueta.

Renuncio si persigues en mí
el sudor, la piel caliente,
el escenario encendido,
renuncio a la ceniza,
renuncio a seguir teniendo
lo que no he tenido,
renuncio a que se baje el telón.

A lo mejor no es suficiente
que estés cerca.
A lo mejor no es suficiente
que estés.

A lo mejor no es suficiente.




miércoles

El hogar del gamusino




De qué hablamos
cuando hablamos de dolor.

¿Se parece algo a esto?

¿Era dolor también 
cuando solo me ardía el alma?

No quiero saber qué tengo dentro,

no quiero,

no quiero rasparme la piel y ver
una luz que llora
porque no sabe 
cómo nacer,

no quiero sentirme tanto,
sentirme tan vacía,
tan llena de sangre roja y fluidos
y desorden,

no quiero tocarme por dentro,

no quiero verme,

no quiero pastillas,

no quiero más despedidas,

no quiero sillones de espera,

no quiero esperar a nadie,

no quiero arrugar el tiempo entre las manos,

no quiero anhelar ser yo,

no quiero que nada ni nadie me recuerde

que hay un final.

No quiero que me recuerden

'se te van a picar los dientes,
vas a engordar,
vas a morir joven,
vas a morir sola,
probablemente
nunca van a amarte
como te mereces,
no vas a tener tiempo suficiente,
van a ver de ti, siempre,
siempre,
tu segundo cuerpo,
tu esqueleto de versos,
nunca van a conocerte,
van a conocer de ti,
únicamente,
el cadáver dorado
de tus poemas'.



martes

Sobre corazones viscosos





Quieres que alguien te nombre,
que alguien te diagnostique viva,
quieres que la herida
deje de crecer hacia dentro.
Ahora que las calles de Madrid quedan lejos,
que buscas otros bares a los que besar
los fines de semana,
ahora que te sientes 
tan incierta y tan irreal
y nadie es un buen lugar
en el que quedarte.
Ahora que puedes comprobar
cómo todas las promesas 
te dejaron un corazón viscoso y hambriento
latiendo en el paladar.
Ahora que no tienes ningún cuerpo
sobre el que dibujar una ciudad
a la que huir.

Ahora que solamente buscas,
quizás buscas,
simplemente,
alguien
que sepa ver más allá,
que te coja de la mano
y sepa mirar,
mirar contigo,
más allá.







domingo

Ábrete, flor





Volverás a marcharte.
Volverá a perseguirte 
lo que no tienes. 
Buscarás espejos
en otras pieles.
Serás pájaro azul
en un corazón de ceniza.
Serás sexo en carne viva.
Siempre habrá un tren
en los raíles de tu sueño.
Siempre habrá un tren
sin pasajeros.

No habrá pulso.
No habrá contenido.
Solo lenguas.
Solo fotografías instantáneas.
Solo relámpagos.
Solo exceso.
La puerta se cerrará,
al ritmo de un pestañeo,
mientras te vas abriendo
como una flor.

Aguardarás la luz, 
como siempre,
preguntarás por la luz,
creerás sentir la luz,
tragarás la aguja de la ausencia,
estarás sintiendo el rugido en el estómago,
sintiendo el estómago 
en cada parte de tu cuerpo,
sabiendo 
que ya vendrán las ratas
a roer los flecos de tu alma.
No escribirás más poemas.
Todos los poemas 
serán en tu sangre,
todos los poemas
te escribirán a ti.

Buscarás el animal.
Cerrarás los labios.
Los ojos.
Te abrirás.

Te mirarán.

Se hará el silencio.
Y la belleza.



El tiempo de las orugas







Y entonces, la noche es elástica. 
Beso las luces.
Escupo la ausencia.
Busco la eternidad en otra copa de vino.
Vuelvo a no tener edad. 
Ni nombre. 
Ni miedo.
Intento no pensar en el final.
(No puedo.)
Mi amor de oruguita rebota contra cada pared.
Creo en el sexo.
No creo en el amor que no hiere.
Apenas creo en el amor.
Creo en la poesía.
Poesía es que no claves en mi pupila
tu pupila azul.
Sigo buscando esa mano.
Intento destruir el final.
(No puedo.)


Mi amor de oruguita,
oruguita torpe que te arrastras por mi sangre,
necesito sacarte de mí.
Necesito extraer el alma de cada cosa.
Necesito dejar el alma en cada cosa.
Necesito que seas mi escenario.
Necesito que la carne no arda,
que la voz alejándose no arda,
que la imagen arrugada no me queme las retinas.
Necesito que sea hoy
antes de que llegue el momento
de marcharnos.
Necesito olvidar mi cuerpo
y las unidades de medida.
Necesito que no duela.
Necesito no necesitar nada.



viernes

Útero







Algún día sabré qué hacer
con estos 50 kilos, 
estos 24 años de miedo y deseo,
algún día encontraré la manera
de ser yo
y anestesiar todo lo que me duele.

Y no estaré cansada.
De no reinar en mi propia vida.
De ser súbdita de mi cuerpo.

Y dejaré de drogarme 
el alma
con poemas 
y dejaré
de drogar 
los poemas
introduciendo en ellos mi alma.

Escúchame, yo
solo quiero un corazón
que no lata a destiempo.
Quiero la copa llena
cuando todo se vacíe.
Quiero la desnudez.
La pureza.

Quiero comer
con mi útero.
Amar
con mi útero.
Sentir 
con mi útero.

Quiero amordazar al resto de mis órganos,
no sentir con mi cuerpo,
que no sea él,
que no mande él,
no someterme a él,
ser yo
quien siento
por encima de mí misma,
y reinarme,
alejarme,
alejarme mucho,
alejarme tanto,
tanto,
tanto,
tanto,
tanto,
hasta conseguir
estar verdaderamente
dentro de mí.